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El camello es un elemento importantísimo de nuestro patrimonio social y cultural

16/10/2012

José Manuel Martín Megías se aproxima en la ponencia que cierra el martes, día 16, la Sección de Historia Social, a la importancia histórica del camello en Canarias. En esta entrevista se refiere a la escasa valoración que socialmente se le ha atribuído a dicho animal, así como a su convencida defensa por conservarlo debido a sus importantes aportes económicos, productivos, científicos o culturales a la historia viva del desarrollo del Archipiélago.

¿Opina usted que la aportación del camello al progreso de Canarias ha sido infravalorada hasta la fecha?

Si, ha sido infravalorada; no se le ha dado la suficiente importancia que debiese. A partir del 2011 se le declara raza autóctona de las islas, y adquiere entonces mayor importancia. Podemos afirmar que el camello es un elemento importantísimo de nuestro patrimonio social y cultural, por la enorme presencia de este animal a lo largo de la historia de las Islas. Por lo tanto, esta raza es obra de nuestros antepasados, y es por esto por lo que no se debe perder como ocurre con la literatura, otros componentes del patrimonio cultural de los pueblos, edificios, obras de arte, etc. Hay que conservarlo por sus aportes económicos, productivos, científicos e históricos o culturales.

 

¿Cuál ha sido en realidad esa contribución y en qué épocas se produce con más intensidad?

Ha sido un animal de mucha importancia en la época de los repartimientos de tierras, porque colaboró junto con el hombre en la roturación de nuestro campo, el transporte pesado y como fuerza de trabajo en los ingenios azucareros. Se produce con más intensidad entre 1600-1639, en Fuerteventura, que cuenta con más de 4000 reses camellunas. Baja notablemente sobre el 1700-1721 por la llegada de hambrunas y el hambre a Fuerteventura, según la escritura de mayorazgo de esta isla, en el que aparece un censo de unos 60 camellos. Entre 1740-1743, Fuerteventura presenta nuevamente un censo de unos 4000 camellos aproximadamente, y gran parte de este ganado pasta en la península de Jandía. En la isla de Lanzarote nos aproxima a un censo de 2000 camellos.

 

¿Cuál puede decirse que es la época de esplendor del camello en Canarias?

A principios del siglo XIX, en la isla de Fuerteventura había un total de 4232 camellos, destacando la Dehesea de Jandía, con 2216. Fuerteventura introduce en Tenerife entre 1800-1805 cinco camellos, también vende piezas de camelote. En Lanzarote existían un total de 1747 camellos donde destaca la Villa de la Capital con 379. En Gran Canaria, existían un total de 37 camellos encontrándose en Agüimes diez, Telde con dos y los conventos religiosos con 25. En Tenerife, existían un total de 73, encontrándose en Adeje y La Laguna.

 

¿La adquisición de estos animales era costosa y difícil en los siglos pasados? ¿Qué clases sociales podían permitirse tener uno de estos ejemplares?

Se practicaban Las Cabalgadas: eran expediciones militares ultramarinas, hacia las costas de Berbería, donde se buscaba el botín militar que los aduares podían ofrecer (ganados, como camellos, ropas, ámbar y sobre todo personas). Las apresaban y traían a las islas.

Por otro lado las clases altas tenían mayor número de estos ejemplares, pero también cada vecino tenía una tahona que hacía rodar un camello; los camellos son de gran provecho para sembrar, trillar y transportar grandes pesos. También poseían estos animales Los Almocrebes, que eran los encargados del transporte pesado, que vienen a ser en suma, los arrieros por todos conocidos. Estos arrieros trabajaban con bestias o camellos, y el transporte de camello era el mejor pagado.

 

¿Cuáles eran las características del negocio de estos animales en Canarias? ¿De dónde se traían? ¿Quiénes se encargaban de venderlos en las Islas? ¿Se prodigaron más tarde los criadores locales? ¿Cuánto podía costar uno de ellos? ¿Su adaptación al medio con las tareas agrícolas y domésticas cómo se logra?

Las características inicialmente eran adaptarlos al medio, para la roturación de tierras como fuerza de trabajo, aportando este animal un trabajo barato y preciso. Los Señores de las islas para poner en marcha estos nuevos sistemas de cultivos practicaban las cabalgadas a “Berbería” las cuales les proporcionaban mano de obra, dinero y ganado. Durante la época de 1793-1806 en la isla de Fuerteventura el precio medio era de 1000 maravedíes, siendo el animal que más valor económico adquiría.

 

El adiestramiento consistía en que el camellero le ordena al animal que camine una o dos yardas detrás de él, que baje o suba, también los enseñan a que se arrodillen y una vez realizado este primer paso lo adaptan a llevar una tahona, el control y conducción de estos animales es simplemente un ronzal de cuerda y una pequeña vara.

 

Actualmente existen criadores en Lanzarote, Fuerteventura, en Gran Canaria existen una cabaña camellar de unos 155 camellos aproximadamente, y sólo se usan para el turismo, destacando la explotación de Francisco Jiménez, en Maspalomas, con más de 120 cabezas de ganado.

 

¿A qué se atribuye que su imagen esté asociada fundamentalmente a las islas de Lanzarote y Fuerteventura?

Inicialmente se debe a su introducción a estas islas, primero en Lanzarote y posteriormente a Fuerteventura, por los señores de la isla de señorío, que practicaban las cabalgadas, estos animales se adaptan muy bien al medio, a las tierras áridas y semiáridas de Lanzarote y Fuerteventura.

 

¿La realidad d esta especie en Canarias a qué ha quedado reducida en nuestros días?

 

Podemos considerar que en la actualidad prácticamente todas las explotaciones de camellos en Canarias están centradas en el turismo, siendo utilizados como medio de transporte tradicional para las visitas guiadas de turistas a los parques nacionales y reservas naturales, y menor medida a pequeñas labores agrícolas.

 

¿Existe una raza autóctona propiamente de Canarias?

Por supuesto; en 2011, el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, reconoce y acepta considerar como raza a los camellos de las islas. Estos ejemplares isleños se convierten en los únicos camélidos europeos.
 

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