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Pedro N. Leal incide en la contribución de la obra de Alfred Samler Brown en el desarrollo turístico de Canarias

16/10/2012

El profesor de la Universidad de La Laguna, Pedro N. Leal Cruz, presenta al XX Coloquio de Historia Canario-Americana, dos comunicaciones interesantes referidas a algunos de los viajeros ingleses que recalaron por Canarias, como es el caso del británico Samler Brown, autor de la popular guía Madeira, Islas Canarias y Azores, de la que se editaron catorce ediciones debido al gran éxito que acumularon en su época.

Para Leal Cruz la aportación práctica desde el punto de vista histórico de Brown fue mostrarnos a través de las sucesivas ediciones de esta guía, la evolución y las transformaciones que experimenta la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria desde 1889 hasta 1932. “Se abren ante nuestros ojos los cambios radicales padecidos en zonas como La Isleta, que antes de la guerra hispano-norteamericana se presenta como un lugar del que se podía disfrutar de sus salinas y vistas de la ciudad, para más tarde convertirse durante la guerra en un espacio controlado por los militares. Brown explica en su guía que de una población de 20 mil habitantes, la ciudad pasa a tener 75 mil habitantes; explica también los cambios urbanos y el crecimiento del eje de Triana y Ciudad Jardín y zona Puerto”.

 

Con las diferentes ediciones de Brown conocemos la aparición de distintos monumentos y edificios singulares que irán incorporándose para dar cuenta a los turistas de las novedades que experimenta la trama urbana de la ciudad, desde el hospicio a la leprosería de Santo Domingo, pasando por la ampliación del Parque de San Telmo.

 

Para el historiador palmero la trascendencia de Samler Brown para el conocimiento exterior de Las Palmas de Gran Canaria y su posicionameinto como ciudad atlántica es muy importante. “Su guía se vendía en los países de habla inglesa y se convirtió en una fuente imprescindible para todo visitante que deseara viajar a Canarias. Brown se refirió en su última edición de 1932 al Puerto de la Luz como el más importante de España”, añade.

 

Leal no desea insistir al algunos tópicos descritos por Brown que hablan del nivel de analfabetismo del pueblo canario ni de su alimentación básica y pobre a base de papas, gofio y pescado salado, sino más bien resaltar la inestimable labor de difusión que impulsa el viajero inglés contextualizando a Canarias en los destinos preferidos del incipiente turismo inglés de la época que llega por mar al puerto de la isla en barcos de vapor. “Es la primera guía que a nivel mundial ubica a Canarias en los planos turísticos. Abraca los archipiélagos de Madeira, Canarias y Azores. Es la más completa y rigurosa”, dice.

 

Alfred Samler Brown vivió en Santa Cruz de Tenerife, en donde poseía una finca de mediana extensión en la zona de San Andrés, y fue el primer ciudadano que solicitó en el Gobierno Civil la posibilidad de circular con su propio automóvil por dicha isla. Alfonso XIII le concede en 1909 una distinción por su aportación al conocimiento de las Islas Canarias en el exterior. Murió en 1935 y visitó todas las islas en varias ocasiones. Se preocupó por la situación económica de Canarias, lo que le llevó en 1892 a escribir un informe detallado sobre la misma.

 

Para Leal Cruz la fijación de los viajeros ingleses por Canarias se genera debido a dos factores: la posición estratégica de Canarias en el Atlántico en el tránsito hacia las rutas del Imperio británico como Australia, India, América, Sudáfrica, etc, y por las condiciones climáticas que fomenta un turismo de salud.

 

De la guía se publicaron catorce ediciones, con tiradas que llegaron a alcanzar los dos mil ejemplares o más en término medio. No se vendía sólo en las islas sino en las principales ciudades del mundo, entre las que destacaban Londres, París, Nueva York, Berlín o Niza, e incluso estuvo a la venta en Sudáfrica. En 1910 su precio era de 2,6 chelines.

 

EDICIÓN DEL CABILDO DE GRAN CANARIA

 

El Departamento de Ediciones del Cabildo grancanario, siendo su responsable y editor Jesús Bombín, impulsó una genial y modélica colección de libros de viajes, entre los que figuró en el año 2000 la versión española de la guía Madeira, Islas Canarias y Azores de Brown. En la introducción preliminar, María Isabel González Cruz, advertía que el autor inglés difundió el nombre del archipiélago por todo el mundo, y que dicha obra marcaba un hito en el devenir de la historia insular, “pues, sin duda, para el turismo en Canarias hay un antes y un después de la Guía”.