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LOS NUEVOS DESCUBRIMIENTOS EN EL ATLÁNTICO EN EL SIGLO XV RECONFIGURAN EL SENTIDO DE LA INSTITUCIÓN ESCLAVISTA EN EUROPA OCCIDENTAL

17/10/2014

El catedrático canario Manuel Lobo inaugura el día 20 la XXI edición del Coloquio de Historia Canario Americana

El catedrático de Historia de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Manuel Lobo Cabrera, protagonizará con su ponencia inaugural titulada ‘Los comienzos de la esclavitud atlántica’, la sesión de apertura de la XXI edición del Coloquio de Historia Canario Americana que hasta el día 24 se desarrolla en la Casa de Colón de la capital grancanaria. A las 12.00 horas y tras las palabras del presidente de la Corporación insular, José Miguel Bravo de Laguna, dará comienzo la lectura de Lobo Cabrera, en cuya intervención se referirá a la vinculación de los nuevos descubrimientos en el Atlántico a mediados del siglo XV con la reconfiguración que padece la institución esclavista en Europa Occidental.

 

Según el historiador canario, “los hallazgos de nuevas fuentes de suministro de esclavos por los portugueses en la costa occidental de África, al igual que el propio proceso de conquista de las Islas Canarias por parte de normandos y castellanos, fomentó aún más la esclavitud en la Península Ibérica”. El especialista, una de las máximas autoridades en España sobre el tema de la que esclavitud que vertebra en esta ocasión los contenidos de la XXI edición, señala que “estas bases atlánticas recién descubiertas dieron un giro al proceso esclavista haciendo por una parte que se renovase el origen de los cautivos, y por otra que el número de esclavos comenzase a aumentar de manera considerable”.

 

Las causas que provocaron el crecimiento de la población esclava se debieron, según Lobo, “a un aumento de las razias en las costas africanas, provocadas por un incremento de la demanda de esclavos en la metrópoli y a la reactivación coyuntural del corsarismo hacia las naves berberiscas. A ello se unía la piratería por un lado y la mera actividad comercial del mercado de seres humanos por otro, ya que este comenzó a comportarse como un fenómeno económico desarrollado a gran escala”.

“En Canarias existen datos para el esclavismo practicado por los peninsulares desde antes de la conquista de las Islas, pues en el año 1402, cuando se inició la ocupación de las primeras islas por los normandos, ya se evidenció este hecho con la presencia de naves andaluzas que frecuentaban las costas isleñas en busca de esclavos. El propio proceso de conquista, a pesar de haberse emprendido con el argumento de la evangelización de gentiles, no estuvo exento de violencia en muchas ocasiones provocada con el fin de obtener cautivos de buena guerra que rentabilizaban el desembolso de las huestes enviadas a las Islas”, sostiene el profesor de la ULPGC.

 

Según el catedrático, “con los nuevos descubrimientos el sentido tradicional de la esclavitud varió al considerarse como un medio especulativo que se integraba dentro del sistema económico, pues gracias a su existencia se garantizaba la producción, es decir, el suministro. Por tanto, lo que se conoce como trata o comercio de esclavos viene a ser la vertiente económica de la práctica de la esclavitud. El esclavo se convirtió en un elemento que permitía la producción y procuraba buenos rendimientos a sus propietarios”.

 

Para Manuel Lobo “este es el proceso más interesante de la trata que se inició a fines del siglo XV con los portugueses y se amplió en el siglo XVI con otras nacionalidades, por lo que adquirió una importancia insospechada, incrementada por la colonización de nuevas tierras al otro lado del Atlántico, convirtiendo al océano en el epicentro de la nueva fórmula de esclavitud. El cambio fundamental se produjo en los reinos peninsulares, tanto en Castilla como en Portugal, en donde el comercio de esclavos no solo benefició a los tratantes sino también a la Corona mediante la imposición de impuestos y la venta de licencias”, concluye.

 

Manuel Lobo Cabrera, natural de Las Palmas de Gran Canaria, concluyó sus estudios en la Universidad de La Laguna en 1975, donde se licenció en Filosofía y Letras, sección Historia, con la calificación de Sobresaliente “cum laude. En 1979 se doctora por la Universidad de La Laguna con la misma calificación.


A partir de 1975 desarrolla su actividad docente en la Escuela Universitaria de Magisterio de Las Palmas de Gran Canaria, en el Colegio Universitario de Las Palmas y en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, pasando las categorías de profesor contratado, agregado de Escuelas Universitarias y Catedrático de Escuelas Universitarias, hasta alcanzar en 1990 la categoría de Catedrático de Universidad por las Universidades de Las Palmas de Gran Canaria y de La Laguna, en ésta en excedencia voluntaria.


La actividad docente la ha compatibilizado con la actividad investigadora y con la gestión. Fruto de la investigación ha publicado cerca de treinta títulos, propios y en colaboración, así como números artículos y ponencias de variada temática relacionada con Canarias y el Atlántico en sus aspectos económicos, sociales y culturales, de los cuales destacan La esclavitud en las Canarias Orientales en el siglo XVI, El comercio canario europeo en el reinado de Felipe II y Gran Canaria e Indias bajo los Austrias.


En la gestión ha sido Vicerrector de Campus de la Universidad de La Laguna, Vicerrector de Investigación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y rector de ésta última entre 1998 y 2007.


Entre otros méritos de su trayectoria profesional destacan el ser Director de la revista El Museo Canario, académico correspondiente de las Reales Académicas de la Historia, de la Academia Sevillana de Buenas Letras, y de la Academia Portuguesa de la Historia.

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