Alfredo Alvar: «Los documentos de Elcano redactados a bordo se articulan como un relato sobrecogedor»

Publicado en: XXIVColoquio
  • El profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia impartió hoy una conferencia en el Coloquio de Historia Canario-Americana
  • En la ponencia ‘Escritos y documentos sobre Elcano: relatos fantásticos y la cruda realidad’ explicó los diarios escritos a bordo por los cronistas y también las penurias que sufrieron en el primer viaje con Magallanes

¿Qué documentos existen sobre Elcano y cómo han sobrevivido?

Me ha interesado muchísimo en los últimos años el proceso de descubrimiento de los documentos de Juan Sebastián Elcano desde finales del siglo XVIII y los primeros años del XIX, un proceso interrumpido por la guerra de la independencia que se retomó años después. Por poner una fecha de referencia, en 1850 ya se conocían la mayor parte de los documentos más importantes de carácter administrativo de la armada de Magallanes y Elcano y gran parte de los documentos de carácter personal de Elcano, incluido su testamento. Los documentos de carácter administrativo en su mayor parte están en el Archivo General de Indias en Sevilla y los personales en la casa de sus herederos, que estuvieron años perdidos y se han redescubierto hace poco.

¿Qué se puede conocer en ellos?

Los escritos que han tratado la circunnavegación de Elcano han utilizado muchos textos que se redactaron a bordo, fundamentalmente de tres personas, Maximiliano Transilvano, Antonio Pigafetta y Francisco Albo. Pero son escritos de carácter subjetivo, ya que son diarios hechos por personas que cuentan lo que ven y los que sus ojos les dicen que están viendo, y no tiene porqué ser verdad lo que están contando. Sin embargo, la documentación administrativa siempre es más verdadera.

¿Cuáles pueden ser esas posibles fantasías?

Los escritos de Pigafetta tienen un gran valor antropológico de Extremo Oriente para el siglo XVI. Tanto el diario de Pigafetta como el de Transilvano son maravillosos y cuentan desde que conocen a unos seres inmensos de tres metros de alto, que son los patagones, a todas las ceremonias y liturgias que tenían en las islas más perdidas del Oriente, cómo vestían, qué comían, cómo fabricaban los licores, cómo cocinaban. Los cronistas de indias que van a América hacen lo mismo, son grandes relatos antropológicos debido a la infinita curiosidad a los ojos de los europeos. En el diario de Colón, por ejemplo, el día 13 de octubre comparan lo que ellos veían con lo que conocían de sus tierras de España, los peces, los sabores y olores, es apasionante. Es fascinante ver cómo los encuentros culturales generan realidades que son realidades a medias, pero es como se generan las imágenes del otro.

Los documentos administrativos supongo que son más prácticos.

Los documentos administrativos no tienen mucha belleza literaria, algunos tienen más
interés que otros, como el que narra lo que descargan en Sevilla de la nao Victoria cuando regresa Elcano, todo el clavo que han traído dando la vuelta al mundo. Y en otras ocasiones son frustrantes porque el escribano dice que en un baúl un marinero traía clavo y otras cosas, sin especificar qué eran esas otras cosas, si armas, si ropa, si otras especies…

¿Y en esa documentación administrativa es dónde se describe la cruda realidad?

Sí, la cruda realidad es que salen más de 300 personas en el viaje de Magallanes y Elcano, y vuelven a Sevilla en la nao Victoria solo 18, más los que desembarcaron con anterioridad en la deserción de la nao San Antonio. Les costó tres años volver y con todas las penurias. Lo que cuentan, las batallas que tienen y lo que a ellos les mata es relato muy duro. Además, van tomando nota cada día de quiénes mueren y por dónde mueren, es muy sobrecogedor.

A ello se suman otras penurias, como cuando relatan que bajaron en una isla a buscar agua e iban descalzos y uno se pregunta ¿bajaron descalzos solo a la isla o es que se habían comido hasta las suelas de los zapatos? También se recoge que cuando Magallanes muere en una escaramuza se designa a Elcano porque así estaba ya registrado, que era el siguiente al mando en el caso de que falleciera.

¿Qué curiosidades se pueden rescatar de ese primer viaje de circunnavegación?

Lo que resulta curioso es que cuando salen no tenían intención de dar la vuelta al mundo, sino llegar a las islas de la especiería, Las Molucas, y volver. No sabían por dónde ir, porque no se conocía lo que ahora se denomina Estrecho de Magallanes, ni sabían cómo iban a volver. Pero al llegar ahí, es Elcano el que decide seguir hacia adelante y no regresar por el mismo sitio, así que emprende el viaje muy al sur para no navegar próximo a las tierras de la India y de toda Asia porque son tierras del rey de Portugal y no podían porque estaba administrativamente prohibido por Carlos V. Tuvieron que pasar por el Cabo de Buena Esperanza, otro sitio de enormes corrientes marítimas y potentes vientos, uno de los lugares más inhóspitos para navegar, como lo era también el Estrecho de Magallanes. Su experiencia y sus conocimientos se aplicaron en su segunda expedición a las islas Molucas, en 1525, que es cuando Elcano murió de escorbuto a bordo y ahí hace testamento y lo tiran al mar.

Alfredo Alvar es en la actualidad profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en su Instituto de Historia en Madrid, y es Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Ha sido condecorado con la Encomienda de Isabel la Católica (2015) y, entre otras distinciones, recibió el Premio Villa de Madrid ‘Ortega y Gasset de Ensayo y Humanidades’ (1988).
Formado en teorías de la funcionalidad, estructuración, jerarquización y modos de culturización de la sociedad y del poder, la mayor parte de su investigación se concentra en la Edad Moderna de España. En sus primeros años se dedicó al reinado de Felipe II y al establecimiento de la Corte en Madrid y sus consecuencias (1561-1606) desde un punto de vista económico y social. A partir de entonces los estudios “cortesanos” han sido una de las bases de sus investigaciones.

Posteriormente se interesó por el arbitrismo, la historiografía y cronistas oficiales y estudios biográficos de personajes de los siglos XVI y XVII, vinculados a la Monarquía de España.

En la actualidad es codirector del Doctorado de Humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria. Es un gran divulgador de la Historia de los Siglos de Oro, ha participado en ‘Isabel’ y, especialmente, en los 18 capítulos de ‘El mundo de Carlos’ de RTVE (2016-2017). Además, es el coordinador científico de varios proyectos del Google Cultural Institute sobre Cervantes.

Todos sus escritos (libros y artículos) se han basado en la investigación de documentación original –y por ende inédita- custodiada en los archivos y bibliotecas históricos de España y del extranjero. Ha pronunciado conferencias, desde Varsovia a Nápoles, desde Lisboa a Viena, Túnez u Orán, y ha dado clases en cursos de La Sorbona, Rouen, Viena, Klagenfurt, La Manouba (Túnez) y Quito.